Desarrollamos una sesión de fotografía macro centrada en el microdetalle del trazo de un delineador de ojos. Nos acercamos hasta convertir la línea en la protagonista de la imagen, con un encuadre limpio y una definición extrema. Trabajamos con iluminación controlada y direccional para evitar reflejos y preservar la fidelidad del negro, manteniendo el contraste sin perder la textura de la piel en cada plano.